Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.
01/08/2006
Ajedrez Retrógrado

Vía Microsiervos :
The Retrograde Analysis Corner es un sitio donde se publican de vez en cuando problemas de ajedrez retrógrado, que no son el típico «mate en cinco». Son más bien problemas y situciones más curiosas, por ejemplo adivinar de qué modo terminó una partida, colorear las piezas o encontrar soluciones mínimas. Todos los problemas tienen una solución única a la que se llega con un poco de lógica. En realidad no hay que ser experto en ajedrez. Por ejemplo: colorea las piezas y deduce cuál fue el último movimiento:

El oso que defeca números primos
Debes dar click en la imagen para poder verlo.
Qué razón tienen aquellos que dicen que en Internet se puede encontrar cualquier cosa.
Vía
Microsiervos
17/08/2006
Foro Militar de Israel

*** Dirección enviada a mi Lista de Correos por Rodrigo Portela Sánchez, cuyo texto de acompañamiento me permito reproducir aquí:
(digo «hola»).
Siguiendo un enlace al final de uno de los últimos mensajes recibidos de Juan Blanco en esta lista, llegué a la página web de una lista de correo de contenido antimilitarista y, fisgando entre los últimos mensajes de la misma, me encontré un enlace a esta página:
http://israelmilitary.net/showthread.php?t=13
Es una colección de fotos de mujeres, unas cuantas jóvenes y «de buen ver», enroladas en el ejército de Israel, fotos enviadas a un foro del propio ejército. He estado viendo varias páginas de ese hilo de mensajes en el foro, por curiosidad (y por orientación sexual, qué pasa), y se me han ocurrido varios comentarios. Dejando a un lado los que no tienen mayor interés o profundidad (similares aparecen expresados y concebidos de una forma entiendo que más irrespetuosa o «cavernícola» en respuestas a ese foro del tipo «¿dónde se apunta uno para entrar al ejército de Israel?», «en EE. UU. —o Dinamarca— no tenemos chicas tan guapas en el ejército, me entran ganas de servir a Israel», o «ahora entiendo que los israelíes estén dispuestos a ir a la guerra»), se me ocurren otras reflexiones más profundas sobre por qué están esas chicas (y todos los demás miembros del ejército, o de los ejércitos) donde están y, en este caso, en esa franja de edad en la que es evidente que están unas cuantas (creo haber visto en alguna de las respuestas del foro, y que alguien me comentó una vez algo así como despedida, que las mujeres en Israel comienzan un servicio militar obligatorio de dos años a los dieciocho, tendría que comprobarlo), en esa franja de edad en la que, en vez de descubrir la vida, descubren la muerte a diario en esa zona del mundo en la que les ha tocado nacer y lavarse el cerebro, con la guerra como rutina, con las armas como herramientas de su quehacer cotidiano, con el nacionalismo y el odio como alimentos. Parecen felices en ese mundo, y eso es quizá lo que más pena me da de todo: ver caras sonrientes de chicas de dieciocho años armadas y con indumentaria militar impuesta asumida como normal. Si a alguna foto (como esta) le quitamos las armas y el letrerito de abajo, bien podríamos situar la escena en otro contexto bien distinto, y que no me movería a escribir un mensaje como este. Pero las armas están en una perversa sintonía contextual. Y si de alguna otra foto (como esta otra) no tuviera ninguna información contextual, no la vería más que como la captación de una escena entrañable por una parte y, por otra, como un reflejo de la tradicional perspectiva de protección masculina de la mujer, de una mujer que, no sabiendo que es del ejército, no creo que inspirase ningún temor especial, que quizás inspirase sentimientos más bien opuestos.
Se habla a veces de los niños que combaten en guerras, pero no de los jóvenes (y mayores) a los que se les presenta la muerte ajena como forma de vida en medio de una absurda cadena de violencia de difícil ruptura con una pretendida justificación política, ideológica, comunitaria, nacional. Se habla a veces (tampoco tanto...) de aquellos a quienes se les arrebata la infancia, pero no veo que se hable de aquellos a quienes se les arrebata la transición de la adolescencia a la edad adulta, con todo lo que ese período implica de replanteamientos vitales que, en un contexto erróneo como este, prefiero no pensar a qué conclusiones llevarán.
Pero importa lo que importa, y hay que ver cuánto tienen que aprender de motivación e incentivos quienes hacen aquí a veces anuncios para convencer de lo buenas que son las pacíficas fuerzas armadas. Y hay que ver qué moderno es el ejército de Israel, cuánta mujer, cuánta paridad, cuánta juventud, cuánta modernez: cuánta estupidez, el militarismo asumido.
No sé si objetivamente esas fotos moverán a determinadas reflexiones o si influye especialmente la combinación de las horas que son ya cuando escribo esto con el recuerdo de una historia personal de una... relación bastante extraña que tuve con alguien de esas tierras, siempre santas y siempre llenas de sangre y odio, a quien no llegué a conocer en persona y con quien desde hace varios años no tengo ningún contacto, y por quien desde entonces nunca puedo sentirme un observador frío y ajeno (¿se puede ya?) cada vez que oigo hablar de Israel, de Palestina, del hebreo, de los judíos, de tierras elegidas y elecciones mortales, y me temo que en mucho tiempo no podré (si es que alguna vez puedo) oír determinadas expresiones o noticias sin que se me vengan a la cabeza —aunque sea de una forma muy vaga, breve e indolora— recuerdos.
Tiene narices que el saludo normal en hebreo signifique «paz». Cuánto llenarse la boca de paz sin sentido y cuánto llenarse las armas de paradojas.
Rodrigo,
reflexionando en horas muy malas de temas no mejores (hacía tiempo que no desvariaba en esta lista)...






